Jorge NN


Mauro Viale tiene un programa en Canal 26, nada alejado de lo que fue su circo del pasado. Habla con Menem y con familiares de la nena de dos años muerta por otros niños. Y entre todo eso interactúa con el paro del campo, pero lo más importante, los sponsors. Jorge tiene algo para decirnos. Jorge es rubio y parece que es la cara visible de Reggae Jeans. Jorge tiene un slogan, Toda la ropa que no se vende se puede cambiar. y nos deja un mail para que estemos conectados con él, mutualesysindicatos@reggaeejeans.com. Ahora la imagen vuelve al piso, Mauro tiene la palabra, Jorge tiene razón, siempre hay que confiar en lo que dice Jorge. La tía de la niña violada lo mira, ahora sabe algo más, que Carlos Menem sigue vivo y estará donde ella está sentada el martes próximo.

Iván Ferreyra

Redacción Gran Buenos Aires

Matemos a Jorge


Córdoba sin Jorge


La necesidad de revalidar un concepto histórico (o Jorge es puto)

por Juan Cruz Taborda Varela



Las resignificaciones que ocurren permanentemente en el seno de la lengua y de los discursos sociales, reconceptualizaciones practicadas por el mismo uso de la lengua desde la sociedad, han alcanzado incontables logros para el buen y correcto uso de las palabras. No obstante, en estos movimientos de corte dialógico social, ahora encabezados por el vector ideológico de la llamada ‘corrección política’, se realizan trasformaciones de nuestras palabras que dejan sin palabras para nombrar a sujetos que sólo podrían ser definidos a partir de esas palabras y no de otras. Por todo lo dicho precedentemente, consideramos que se vuelve urgente una revalorización histórica sobre un término en particular. Y nos referimos al vilipendiado e incorrecto ‘puto’, tan injustamente denostado por nuestros días. El concepto ‘puto’, y esta es una lucha dialéctica que estamos dispuestos a llevar a cabo, debe ser revalorizado en todo su bagaje de definiciones.

Los orígenes del problema

Hace no mucho tiempo –acaso algo más de dos décadas- las elecciones sexuales no convencionales eran objeto de la crítica social más despiadada. Las ideas sobre lo diferente en materia sexual eran rechazadas por el grueso de la sociedad. Pese a esto, con el advenimiento de los tiempos y, sobre todo, el cambio de Siglo, la necesidad de una apertura de abierta tolerancia hizo, que, afortunadamente, aquellos hombres y mujeres que habían elegido pares del mismo sexo para encontrar placer y compañía fueran bien vistos. Pero en ese rescate de tipo humanístico, quedó atrapado como el demonio en terrenos de San Pedro, el concepto que los definía en su sentido más amplio: ‘putos’. Y ‘putos’ se convirtió es una palabra condenada por su pasado de término descalificador de cuestiones indiscutibles –la elección sexual de cada quien-. Ahora bien, en esa condena de tipo ético social, se ignoró por completo que el término en cuestión había superado, ya en aquellos años, largamente su definición de diccionario –dicese del hombre que elige hombre- para conformarse en una de las palabras de la lengua castellana de más diversa connotación.

Nada tiene que ver el término ‘puto’, tal como lo conocemos hoy, con el más moderno y correcto gay. Son entidades distintas. Nada tiene que ver el término puto con aquél que ha optado por una elección sexual no convencional. Una cosa es un gay o un homosexual. Otra cosa, muy distinta, es un puto. Intentaremos ser más claro, no sin antes aclarar que la intensión aquí de revalorizar un concepto nada tiene que ver con la necesidad de revalorizar a aquellas personas que puede ser definida a partir del término en cuestión. Una cosa es el concepto de larga carga histórica que conocemos como ‘puto’. Otra cosa son los putos, que de a poco y por incidencia permanente en la lengua popular del habla correctamente política, se van quedando sin palabras para poder autonombrarse y ser nombrados por sus pares e impares.

¿No es un derecho inalienable de todo ser humano poder ser nombrado por lo que es, más allá de que si estas palabras ofenden a las modas idiomáticas del momento, vinculadas a la corrección política de este Siglo tan abierto y distendido?
Aquellos que se ofenden por el uso de la palabra y a la vez dicen representar y revalorizar a los sujetos históricamente oprimidos, no entienden que si Marx se levantará y observara que las mayores luchas se van en nombrar a ‘todas y todos’ y convertir la palabra jóvenes por jovenas (‘para darle visibilidad a todos y a todas’, explican en claro tono aputosado), no tendría más alternativa que cagarlos a patadas en el culo al grito de “putos pecho frío”. Pues esas hubieran sido las palabras utilizadas por el padre espiritual de la clase trabajadora, que pudo haber sido gay, pero de puto no tenía nada.

Ejemplos empíricos que marcan la diferencia suman de a cientos. Uno, entre tantos, es claro: Si el asunto que convoca a una reunión entre amigos es un asado, y uno de los sujetos intervinientes trae hamburguesas, es claramente un puto, más allá de la elección sexual que haga. Es más: aún siendo un galán imbatible en cuestiones del amor con personas del sexo contrario, igual sería un puto. Sin más: comer hamburguesas, frente a la variedad que ofrece el mundo culinario actual, es de putos. Cortar los fideos es de putos. Ponerle soda al vino es de putos. Comer la carne ‘sequita’ es de putos. ¿Cómo es posible que sea mal visto un concepto que define a aquellos que atentan contra el buen gusto gastronómico?

Otro ejemplo que excede la comida y sirve para entender de modo más acabado lo que se intenta en estas pocas líneas. A modo de sofisma socrático mal ensayado, busco aún más explicaciones:

Particularmente no conozco a ningún hincha de Talleres que sea gay.
Ahora bien, todos los hinchas de Talleres que conozco son putos.

El que no entiende la diferencia y la necesidad de revalorizar el concepto es, clara y obstinadamente, un puto. Y en su propia negación otorga valor al término, para hacer más puto al puto que no lo entiende. Un claro puto, como Jorge, que de gay no tiene nada.

Jorge Rial


Arte de Marcos Rostagno

Los buitres son aves de rapiña que se alimentan únicamente de animales muertos. Una característica particular de muchos buitres es su cabeza pelada, desprovista de plumaje. Esto se debe con seguridad a que una cabeza con plumas se mancharía con sangre y otros fluidos durante la alimentación y sería difícil de mantener limpia. Por norma general los buitres son aves de gran tamaño. Por esta razón utilizan las corrientes térmicas para elevarse y mantener los largos planeos que necesitan para patrullar grandes extensiones en busca de carroña. A sus injustamente impopulares prácticas carroñeras se une el chocante hábito de adherir a sus patas cuando tienen calor una sustancia producto de la combinación de sus heces y orina que les ayuda a moderar su temperatura corporal, dado que carecen de glándulas sudoríparas. Increíblemente, se ha descubierto que esta sustancia es más eficaz que el sudor para el mismo cometido. Además, los científicos hallaron en la orina del buitre amoníaco, el cual con seguridad le sirve para exterminar a casi todas las bacterias con las que inevitablemente establece contacto mientras se alimenta. Como curiosidad lingüística, el término buitre se usa para definir a una persona que se ensaña de las desgracias ajenas.

Jorge Muñeco Daniel

Esa maldita raya al medio, siempre ahí, una marca infernal que invita a seguir, un sello de estética. ¿Qué es lo que sigue? tuviste todo, plata y mujeres, eso es todo. Si hubieras nacido en los países nórdicos serías cantante de una banda como Europe, ahora te imagino con la nariz lastimada, con el tabique destrozado. No busco un espejo en vos, sólo pretendo saber que hay después de la fama. Una resaca triste de saludos esporádicos, un buen polvo con alguna vieja de buena memoría, salir de vez en cuando a hundir la nariz en el plato. ¿Que hiciste con tu juventud? La fama es ingrata en eso, con nosotros, los fans. Ya nadie raspa el plato por más comida, ahora solo lo rompemos contra la pared para no volvernos estáticos. Masticar hasta morir, mandibuleando, unos terminators de cotillón acostumbrados a los acordes de la joda. A veces sueño que te veo pasar en una coupé Fuego por la San Martín atropellando ciegos. Así es la cabeza del que bebe por la nariz. Así es mi espejo.

Iván Ferreyra

Redacción Nepal

Especial para

Matemos a Jorge


Bonus Track


¡Hola Jorge! se me pinchó una goma en el camino a Tombuctú, es un día de mierda. Yo no me llamo Jorge y me importa tres carajos lo que te pasó. Bueno, no te enojes, es que vi el cartel y pense que te llamabas Jorge. Mira si me voy a llamar Jorge, es un nombre de mierda. ¿Nombrame algún Jorge bueno? Y no sé, Jorge Rafael Videla. Bueno, ya nos vamos entendiendo. En este país hace falta mano dura y esfinter blando. perdón, me parece que no entendiste, yo te hablo del que jugaba en Argentinos Juniors, el panza Videla. Me parecía que no ibas a dejar de ser un pelotudo en un minuto, no al pedo se te pincha una goma y no tenés auxiliar. Lo mejor que podés hacer es disfrazarte de puta y andarte a la puta que te repario. Y yo me llamó Jorge. Nací en el setenta y seis como el modelo R2p de Pirelli.
¡Boludo!.

Iván Ferreyra

Corresponsalía Milán

Matemos a Jorge


Jorge Lorenzo


No es necesario matar Jorges.
Tienen una selección natural que los va eliminando.
Rumano.
Gentileza El Pais

Jörg Haider y Joseph Fritzl


“Me casaré con mi propia hija y crearé la dinastía más pura… un linaje de Semidioses que gobernará el continente. Soy el gran traidor, soy… la Ira de Dios”
~Klaus Kinski~ Aguirre, Der Zorn Gottes, 1972~

En Austria también hay Jorges, pero les dicen Jörg. Este Jörg es un nazi del siglo XXI. Hace una par de años fue noticia por usar esvásticas. Bueno… hace un par de años… allá por el 2000, pasa que la gente es muy estúpida y se olvida de todo lo que no salga en Bailando por un sueño. En fin. La cosa es que este tipejo está haciendo metástasis en la política austríaca desde 1986. La tendencia europea de moda que el representa se llama “fascismo alpino”. A esta gente le gusta llorar de culpa por A) Haber parido a Hitler. B) Haber simpatizado con el durante la Guerra. Obviamente, al igual que por estos lados y por cualquier rincón del sucio mundo, se llora de la boca para “ajuera” por las cagadas de otras épocas. Por dentro, la procesión sigue. A paso de ganso sigue. Pero me estoy yendo del tema ¿Verdad? Estaba hablando del fascismo alpino. Una de las cosas que propone el fascismo alpino es prohibir que los nativos de Austria se casen con extranjeros. Bueno, no creo que lleguen a prohibirlo (todavía), pero de seguro que con buenos ojos no es visto. ¿Y a qué viene todo esto? Bueno, me había llamado la atención el caso de este otro tipo Fritzl… que violó a su hija, que la dopó, la golpeó, la secuestro y en más de veinte años salir no la dejó. Después de tener todos esos hijos con su propia hija, parece que con el buen abogado que tiene- y untando de euros a unos cuantos- sólo le podrían dar unos quince años o menos (quizás menos de ocho). Uno se pregunta A)¿Cómo no lo descubrieron antes? B)¿Cómo no sospecharon de sus cuentos de sectas, cartas, llamadas y adopciones? Y, por último, C) ¿Cómo le van a dar tan pocos años cuando lo menos que haría cualquiera sería empalarlo con un cactus? Bueno, yo creo que la razón es que a los austríacos les simpatiza este tipo, Fritzl. No es el primero que hace algo así y no creo que sea el último. Además, son tan pelotudos los austríacos. Tan aburridos como los alemanes pero con más cara de depravados. Nunca me fiaría de alguien que respeta tanto la intimidad y la reserva ajena como para mirar al costado. A Haider le hicieron muy mala prensa en el mundo entero por usar esvásticas en público y comenzó a cultivar un perfil más bajo. Pero estuvo a punto de ser Primer Ministro. ¿Alguien me quiere decir por qué Haider y Fritzl usan el mismo tipo de ropa para la playa? Todos los austríacos tienen algo de Jörg.
Escribe
Gustavo Navarro Horñiacek

Un Jorge siempre se convierte en otro Jorge

Jorge Vivaldo más Jorge Comas igual a Jorge Campos

Jorge Gestoso


Jorge Gestoso.
Hombre de negocios.

Por
Martín Passini

Naciste en la tierra del mate amargo y la desobediencia charrúa, del negro jefe del 50 y la milonga de Zitarrosa. Galeano, Masliah, Benedetti, Viglietti, etc. Motivos más que suficientes para presumir el orgullo patriota, pero no es lo tuyo. Nada de eso asoma en tu español neutro, en tus oficinas a cuatro cuadras del vecino George, en tu carrera como sicario continental, en tu sobria participación en el eterno sabotaje de los sueños.

Solías decir: “dentro de un rato me tomo el avión y regreso a mi universo que es el de la libertad de prensa, el de la no censura (…) la prensa en Estados Unidos es el cuarto poder y en Uruguay es un poder de cuarta” Tantos años ajustando corbatas ajenas, hacen insostenible tu independencia, Jorge, disculpame que te diga. Prudente, elegante y gentil, asesorás los destinos de millones que nunca verán su parte.

Ningún jugador desconoce el equipo para quien juega, y a vos se te ve cómodo en la cancha. Dieciséis años haciendo los gestitos de idea de CNN, te puso en vivo y en directo: la caída del muro en Berlín, el 11 de septiembre, las invasiones o del golfo, de Kosovo, de Afganistán, de Irak. Una década y media de hacer carrera en la cadena… y resulta que el periodismo yanqui te ha “desilusionado grandemente” Demasiado ingenuo para un Jorge. Sabés que nadie te cree, pero que en definitiva a nadie le importa, vos tenés que abrir tu propio kiosco de ajustador de corbatas[1] y tenés que diferenciarte de tu patronal anterior. Una simple formula de negocios.

Dieciséis años te vuelven un poco viejo y la pantalla necesita juventud, carne nueva. Los tiempos cambian. Bajar costos, recesión, sos caro, Jorge. Descartado pero no rendido, imaginás voces que te dicen: “Jorge, ¿por qué no ponés en el aire un producto que represente nuestros valores?” Iluminado respondés: “Quiero darle una alternativa al público. Un periodismo independiente, sin agenda, con la visión latinoamericana. Muchas veces nos llegan de otras latitudes mensajes en nuestro idioma, pero no representan nuestra cultura.” Tu mirada se pierde en el horizonte, tu sangre empieza a correr, sentís la garra, el gen uruguayo. “Estoy muy entusiasmado porque al fin voy a poder responder a un reclamo que me venía haciendo la gente.” ¡De pie, aplausos! Genial, Jorge.
Y moraleja: “Creo que en Latinoamérica lo que estamos necesitando de una manera urgente y a gritos es una CNN, una BBC, de Latinoamérica. Nuestra.”
Fin.

[1] La “Gestoso Televisión News”, produce “Jorge Gestoso entrevista” por America24. Dice diario La Nación: “El ciclo propuesto por Gestoso es una verdadera -y bienvenida- curiosidad. Con la producción en sus propias manos y siempre instalado en Washington, lleva adelante desde un estudio ubicado a cuatro cuadras de la Casa Blanca un proyecto televisivo que responde de cabo a rabo al concepto tradicional que se tiene de los programas de entrevistas cara a cara…” Hermoso.

Un Jorge siempre se convierte en otro Jorge



Jorge Corona más Jorge Bucay igual a Jorge Rial

Jorge Bitar


Y te creías un guerrero tan poderoso.
La mitad más uno no existe.
Nunca existió, es sólo un delirio estadístico.

Tv Jorge


Dijo Infonegocios
Jorge Lawson se pierde el Súper Clásico.

Si este sábado vas al Estadio Córdoba no lo busques a Jorge Lawson, porque no lo vas a encontrar. Es que el consultor partió rumbo a México a conocer a Benjamín, su primer nieto que decidió salir antes de lo previsto. Seguramente Jorge se evitará presenciar una derrota el sábado. Aunque lo bueno (para él) es que Talleres suma ahora un hincha más a su sufrida troupe.

Redacción Tijuana
Matemos a Jorge

Esta noticia es increíble, esto pasaba en el mismo momento en que en esté país se conocía el segundo desaparecido en Democracia. Uno siempre se pregunta, ¿Por qué succionar un miembro de esta manera? Es como si fuera una forma de agradecerle a Jorge por algo, sino no tiene sentido. Es como decir que te gusta Mario Pereyra y no lo soportas. Ya nos enteraremos, porque nunca, se nos pasa un Jorge.

Jorge Cyszterpiller




Escribe Carlos Rolando


Fuiste el primer manager del Diego, el gran Diego. Hiciste el gran negocio con el famoso pase al Barcelona. Estuviste en las famosas bañaderas llenas de champagne y chicas lindas en la ciudad que fue sede de los juegos olimpicos. Soportaste que te dijeran que no cuidabas al astro del futbol después de que se conociera la noticia de que tenía hepatitis. Vos que fuiste el primero en representarlo, mimarlo, orientarlo hacia el futuro, cuando aun el Diego no era nadie. También produjiste el gran pase del año cuando tu relación con el Diego se rompio, le recomendaste a Marcon Franchi y por ende a Guillermo Coppola.
Dicen en la jerga del futbol que sos un tipo hecho y derecho, de los que no abundan en ese mercado. Pero espero que alguna vez te acuerdes de estas pequeñas líneas ( de escritura) homenajeandote y si la vida nos cruza alguna vez me cuentes de esas historias en Barcelona.


Un Jorge siempre se convierte en otro Jorge


Jorge Rojas más Jorge Durietz igual a Jorge Drexler

Un Jorge siempre se convierte en otro Jorge


Jorge Dorio más Jorge Montejo igual a Jorge Guinzburg

Un Jorge siempre se convierte en otro Jorge

Jorge Lanata más Jorge Fontevecchia igual a Jorge Jacobson

Un Jorge siempre se convierte en otro Jorge


Jorge Ibañez más Jorge Luz igual a Jorge Klemm

Un Jorge siempre se convierte en otro Jorge


Jorge Sobisch más Jorge Asís igual a Jorge Videla

Jorge Giacobbe



Escribe
Iván Ferreyra

Un Jorge gesticula con lo que puede.
Un Jorge puede predecir el futuro aunque no exista.
Un Jorge siempre habla de los demás. Un Jorge no da la mano, sólo se encarga de cortarla. Siempre un Jorge tiene un as en la manga. Un Plan B. No le importa el otro, sólo su comodidad. Un Jorge es un gran obeso dentro de una casa de comidas por kilo. Un obeso que corta la carne porque el pedazo es demasiado grande. Pero en su mesa ya tiene diez platos. Un Jorge siempre tiene un mejor amigo y un microondas. A veces, también tienen mujer. Pero eso no significa que un Jorge sepa lo que es el amor.

Jorge Garcia



Por Toty Cáceres

Debería llamarme Jorge, podría no hacerme eco de las viejas rezongonas que dan rostro a lo más patético de nuestra cultura, me resbalarían. Debería llamarme Jorge, de esa manera sería absolutamente capaz de chuparme un intelectual y torturarlo con picanas por arriba y por abajo, atarlo a un elástico de metal cama y zurrarle los tobillos con pellizcos y sermones de utilísima.

Debería llamarme Jorge, quizás aprendería rápidamente a defecar sobre el dolor de la gente sin patronímicos sofisticados, sobre el llanto que suena hambre, que desintegra intestinos que se digieren a sí mismos. Debería llamarme Jorge, quizás estaría condenado a la riqueza impotente de una lotería, incapaz de salvarme la vida a través de la suerte.

Debería llamarme Jorge, y estar definido por un conjunto de números que representen todas mis destinos y todos mis finales. Debería llamarme Jorge, y dejar que el humo negro espeso me empaste la nariz hasta quitarme la respiración. Me encantaría joderme a tu vieja.

Debería llamarme Jorge, comprar mil aviones inestrellables, de fundición titánica, que resistan vientos, centellas y turbumotos. La amistad es el último cielo. Los amigos que hablan en el momento único, y luego la nada, estamos solos frente a la única de las opciones inopcionales. He vivido avistando puertas, pensando que la fiesta siempre iba en el colectivo de atrás.

Debería llamarme Jorge, y reunirme con otros Jorges, y jugar a la supervivencia, en una isla, en una cueva, o en una vagina. Todos los Jorges somos iguales, nos encanta comer y partir, pero somos náufragos: aquí, allá y cerca del Japón.

Deberia llamarse Jorge



Ricardo Iorio (candidato a rey Jorge)

Escribe Rumano

Ya lo veo a Leo Montero anunciando tu nombre, trepándote al ring de 100% Lucha, si sos una mezcla entre Vicente Viloni, Rotwailer y el teniente Murphy, y tu golpe preferido es la derecha. “Me quieren más los milicos que los de izquierda”, tira el señor sin que su cresta de Mel Gibson mohicano se despeine. Me pregunto por qué no te comprás un taxi y te metés adentro; un gordo de cresta, codo a la ventanilla, Ray Ban y musculosa con muñequera a tono. Todo ese combo venís siendo vos . Y hablás y se me cruza el discurso sorete de un viejo de cola de supermercado o esa vieja puta de quinto grado, huelen a mierda por igual, como si hubieran muerto y nadie les avisó que tienen que meterse en una caja de madera para no molestar al olfato ¿Te gusta decir `antes no pasaba´? Seguro, también hablás de nacionalismo, de patria, de tu dios, militares, judíos, gringos, bla, bla bla… Reivindicás a los nativos, te levantás un día y sos Ollanta Humala y terminás en el calor de tu casa como el indio de Aurora Grundig, repitiendo frases hechas. Si fueras un futbolista serías el indio Mansanelli, pura entrega y corazón pero al pedo, te faltan ideas. Probaste con V8, metalmecánica y religión; después con Hermética, tupperware, metal y religión y por último Almafuerte, más metal, más religión y ahora sangre-tierra-tradición. Diós, patria y familia, lo escucho hace años de señoras con peinados de peluquería, vecinas, profesores, jefes, colegas, todos formaron hermosos grupos familiares. Igual que vos Jorge o Ricardo o Seineldín ñato. Dijiste: “si tengo que ponerle un adjetivo a la música es está para el orto. Viste que dicen ¿cómo te va?- Como el culo, ¿te fue bien? - Sí, ¡que culo! Me va para el culo…el culo es todo”. El señor tiene su trasero sensible pero habla despectivamente diciendo “este es un tragaleche” o habla de un complot antinacional para que todos seamos putos y no nos reproduzcamos. Vos cuidá tu culo gordo de Jorge, porque decirte cerrá el culo es como pedir que llueva porrón. Algunas frases con olor a Jorge: “Muchos creen que somos fascistas y no escucharon nuestras canciones reencarnacionistas” “Es un pequeño grupo de metal pesado muy hijo de puta, muy maldito y muy nacional” “La música de Almafuerte está hecha sobre los valores de la familia…tiene un alto contenido nacionalista, bélico y reencarnacionista”…y termino acá porque tengo miedo de salpicar el teclado con el vómito que está a punto de venirme.

Jorge Cappato




Un Jorge de bigotes lejos de la contaminación advierte sobre los peligros del humo, "debemos cuidar nuestro planeta, sino lo hacemos nosotros quién lo hará". Un Jorge siempre se hace preguntas profundas, esas en que uno introduce su mano por su garganta hasta sacarse el tumor. El humo no hizo que se irritaran sus ojos, ni siquiera el llanto que tanto le cuesta a los Jorges.
Iván Ferreyra
Redacción
Matemos a Jorge

Lacolla no se llama Jorge



Córdoba sin Jorge
Editorial de Juan Fragueiro

Director del Cine Teatro Córdoba

Curiosamente, las señales de un Dios enojado han sido noticia de primera plana aun en los más laicos periódicos (si es que esos existen en este país). En esta semana de humos y accidentes triples, de pastizales ardientes... se ha repetido la lección de la Biblia cuando se enciende la zarza frente a Moisés (éxodo, cap.3) que arde sin consumirse (una verdadera anticipación mística a lo que serían posteriormente los mensajes de texto, e mailes y demases verduras antropomórficas), los campos del delta se están quemando en contra de las angustias de los consumidores.Ahora bien, en aquella histórica y bíblica oportunidad, Dios se le presentó a Moisés y cuando éste le preguntó quién sos, la zarza le respondió yo soy el que soy. Tomá vos... semejante antipatía en la respuesta es lo que motivó a don G.W.Bush a cantarle el Happy Birthday al Papa, más conocido como el Gran Hermano Bene16, que le respondió “Pido perdón a las víctimas de los díscolos sacerdotes pederastas” Woooowwww, Gaby, Fofo y Miliky consiguieron ablandar el cuore sancto, “Pero yo también soy el que soy”. Fin de la culpa.Hasta que a la presidencia de Paraguay llega este muchachote Lugo, ex sacerdote, quien mortificado por la culpa y sumamente persuadido de que su triunfo se debe a un milagro, también le pide perdón a la Iglesia. Pero las habas son habas y los nabos somos los otros, nosotros (esto es una frase de Caña Legui reducida). En Italia renace el berlusconismo, queréis cosa más curiosamente similar a la repetición de errores bacanales tan latinos y cercanos a nuestro corazón? Si la manivela del mundo aun sigue fallando y por eso gira como gira, Mandrake detened el mundo que queremos bajarnos!!!Un funcionario del INCUCAI debió renunciar después de dar a conocer a la opinión pública que el cantante Sandro está en lista de espera por un transplante de corazón y pulmones... pa qué, se pregunta uno, pero ahí están buscando nuevamente el corazón robado de Fray Mamerto Esquiú.Dos perversos y antipáticos y residuales pseudos comunicadores de masas (Tinelli-Pergolini, Pergolini-Tinelli) dejan de lado su progresismo y capitalismo mafioso para entrometerse en la intimidad de ciegos, invidentes, disminuidos visuales, y hasta se atropellan por causar la penosa reacción del INADI y parte de la sociedad sensibilizada con los seres (personas) de diferentes discapacidades.Llevo 8 años luchando por las buenas para que al menos en mi círculo íntimo modifiquen el uso de “mogólico” como atropellante insulto. La verdad es que es mucho más simple, pedagógica y psicológicamente hablando, despertar a mi hijo con la frase “Bienvenido al mundo de los normales”… qué desperdicio, qué caótico e inmundo pasaje en esta aventura mediocre y capitular… En resumen: el Hermano Bene16 se abraza por la cintura con el más moderno genocida (GWBush), festeja su cumpleaños en el país que acaba de legalizar y legislar la inyección letal en la pena de muerte (pero el Gran Hermano B16 sólo sopla sus 81 velitas), Tinelli y Pergolini, carentes de la ternura, sensibilidad y sinceridad que prodiga el cromosoma 21, se eclipsan entre sí para demostrarnos quién de los dos es más Nerón… y la quemazón de pastizales en beneficio de la soja, y la soja que nos parió… y la…. Ah, vamos al cine… Demóstenes...

Jorge Navarro





Controversia por el reciclado de cajones en el área de Cementerios municipal Gait dijo que se va porque autorizaron "reciclar" ataúdes para sepultar indigentes. Pero su jefe, el secretario Navarro, niega la versión y dice que se iniciará una investigación.

Redacción LAVOZ.com.ar

El director de Cementerios de la Municipalidad de Córdoba, Jorge Gait, dijo que renuncia a su cargo por "serias divergencias" con el secretario de Participación Ciudadana, Jorge Navarro, en medio de una polémica por el "reciclado" de ataúdes tras la cremación. Según dijo Gait a Mitre 810, el detonante de su partida fue la autorización de Navarro a reciclar ataúdes del crematorio y utilizarlos para indigentes, a pesar de que "hay una ordenanza que lo prohíbe". Otra versión. Esta versión es desmentida por Navarro quien asegura que "nunca" autorizó el reciclado de cajones. "Cuando me entero de la situación, puse todo en alerta. El 7 de abril me apersoné en el servicio funerario del cementerio San Jerónimo, me reuní con empleados, delegados, y directivos del Suoem, donde me pusieron en autos de la situación", dijo. "No fue con mi autorización ese reciclado", remarcó Navarro, quien el viernes le solicitó a Gait que hoy presente su renuncia y ahora afirma que habrá una investigación administrativa profunda. "El director del cementerio había hecho compras de bienes de capital, compras de bordeadoras, motosierras, y había una versión que se estaría por comprar en forma directa 100 cajones de Capital Federal. Ante todo eso solicité la renuncia de Gait, pero esta mañana me doy con la sorpresa de la denuncia pública". Ordenanza en cuestión. Gait dijo que "el intendente (Daniel Giacomino) desconoce absolutamente todo esto". "Hace algún tiempo tenemos divergencias respecto al enfoque de cómo llevar Cementerios. Esto se complicó porque el secretario (Navarro) autorizó y controló a su vez que del crematorio se extraigan cajones para que se lleven al servicio fúnebre, y para que se usen con los indigentes. Hay una ordenanza municipal que lo prohíbe", dijo. Cajones. Gait también cuestionó a Navarro por la compra de ataúdes. "Teóricamente tenemos un sólo proveedor de cajones y el costo nos supera el presupuesto anual. Lee pedí al secretario que me permita fabricar los cajones, tenemos todas las máquinas", aseguró. Pero Navarro afirma que "el problema que existía era que había poca provisión de cajones por parte del proveedor que tiene la Municipalidad" y que el problema ya se resolvió "favorablemente".

Redacción Transilvania
Matemos a Jorge
Ivan Ferreyra

Cuando un Jorge aparece en escena, seguramente alguien sufrirá. No es una teoría más, es una realidad. Olor a muerto es el perfume que un Jorge siempre tiene a mano. La honestidad que tiene una persona que deja de respirar es algo que no conmueve a un Jorge, ellos sólo piensan en lo mismo. Su ego Jorge.


Jorge Venturini





Un Jorge combate el fuego. Un Superintendente de Seguridad Siniestral. Le explica a la Presidenta con actitud jorgesca todo lo que puede salir mal. Scioli acompaña la acción acomodando la cartera de Cristina en el respaldar de la silla. Scioli haciendo lo de los ultimos años. Dar su mano izquierda. Pero el fuego empezó hace días. Cuando Jorge Villafañe se prendió fuego en la Dirección de Transporte por que como discapacitado no podía viajar gratis. Mientras los sojeros lloraban por sus bolsillos invadidos. Scioli, el discapacitado que no habla de los discapacitados. Eso pasa aquí nada más. No se instalan las discusiones sobre los diferentes. Se burlaron toda la semana de un ciego pero no se debatió como mejorar su calidad de vida. Jorge Venturini el superintendente que apagará el fuego. Argentina, el país de los quemados.

Iván Ferreyra
desde la Torre del Infierno
Especial para Matemos a Jorge

Jorge Perugorria


Un jorge que no lo era pero que ya lo es

Por Tomás Barceló Cuesta

Si, porque no solo es llamarse, sino también serlo. Éste jorge del que ahora nos ocupamos, para desconsuelo de los jorges que sí lo son, era un tipo buena gente, bonachón, campechano. Aun no se había contaminado de su nombre. Llegabas a su casa, en La Habana, y sin conocerte siquiera te ofrecía su sonrisa, te mandaba a pasar y te brindaba una taza de café bien negro. Como buen vecino, como un acere más. Y, si era posible, el café te lo aderezaba con un chorrito de ron. El cine lo lanzó a la fama. De ser un perfecto desconocido, de un día para otro todos hablaban de él. No de él precisamente, no de jorge –a quién se le puede ocurrir habla bien de un jorge- sino de Diego, el sensitivo homosexual de la película Fresa y chocolate. El Diego transido por la discriminación. Un Diego representativo de todos los diegos que, como él, además de sus almas de artistas, abrieron sus nalgas. ¿Es eso condenable acaso? Diego vivió y se expandió en la piel de Perrugoría y lo convirtió en alguien memorable. En un jorge de peso, en uno de los poco jorges rescatables. Pero jorge se cebó. Engordó. Diego quedó en el camino con algo de la piel del que siendo jorge no lo era: ahora es un jorge con fama, a quien le reclaman autógrafos y él suele firmar con esa sonrisa complacida, relamido del efímero poder de la fama.

Moraleja: No hay que confiar de ningún jorge, ni siquiera porque algunas vez, bajo su piel, haya florecido y vivido un Diego.

Jorge Benetucci






¿Y ahora quién prendió el fosfóro? Trató de hacer zapping y buscar el origen. Hugo Lamónica mientras se acomoda el pelo habla con un médico del reuma. Nicolás Vazquez, en la tapa de una revista dice "Sé que para muchos soy el malo de la película. Sergio Company parece ignorar el origen mientras habla de Mirtha Legrand. En las novelas brasileras parecen desconocer que pasa en el mundo. Amelia Bence que sus ojos violetas permanecen vivos no habla. Y el fuego sigue. Caruso Lombardi bromea sobre lo que sea. Estamos respirando humo, y tratamos de perfurmarnos con Channel y eso no tiene sentido. Pero hay un Jorge que tiene respuestas. Jorge Benetucci. Siempre hay uno para cada momento. Seguimos capacitándonos en el arte de ignorar y en eso se nos va la juventud. Pero mientras tengamos dinero para comprar estamos completos. Abrir los ojos y sentir que hay algo más que eso. Realidad.

Redacción Islandia

para Matemos a Jorge

Escribe
Iván Ferreyra

Jorge Burruchaga


Por Laslo Viczena
(Lector de Matemos a Jorge)

Este Jorge no me gustaría que se llame así, porque es un Jorge que nos dio una de las alegrías más grandes a los argentinos y eso es mucho decir para un Jorge , me refiero a Jorge Burruchaga ¨el Burru¨ como le quedó después de ese glorioso gol a los alemanes con el último sudor y aliento para tirarla por abajo del arquero Schumacher ,con un pase magistral del gordo Maradona que me chupa un huevo si estaba duro o no.
Gracias Jorge Burruchaga porque cada vez que te veo me acuerdo como festejé y se acabaron por un rato los problemas, de que la plata nunca alcanza , si eras rico o pobre, un puto oligarca o un negro villero ,del campo o en contra de él, cheto o del baile de la mona, Belgrano o de Talleres, radical o peronista, todos fuimos argentinos en Colón y Gral Paz, por suerte todavía no existía el Shopping Olmos .
Gracias Jorge Burruchaga, Gracias Diego y Gracias a esa selección a la que nunca nadie le tuvo fe .

Lacolla no se llama Jorge




La voz de los lectores

Cuando uno es lector, un simple lector de diarios que intenta hurgar más allá de la realidad, nunca llega a conocer el nombre ni la cara de los censores. Nunca llega a descifrar el potaje previo que se cocina en las redacciones de una publicación hasta que finalmente la nota o el artículo cobran luz verde en una página.
De este lado del papel, los lectores asiduos, en el sano ejercicio del conocimiento y la búsqueda de información, descargan una patológica neurosis que los lleva a la obsesión de leer hasta tres veces una misma noticia, comparándola desde sus diferentes puntos de vista. En esta fase, se busca entonces hasta el nombre del autor. “¿A ver qué me dice fulanito o menganito sobre este hecho?”, se piensa. Aquel periodista que carga con el peso de su nombre, sufre entonces una suerte de vigilancia sobre cada opinión que emite. Y miles de lectores, que pueden o no conocer al detalle su desempeño profesional por años, sentarán sentencia sobre lo dicho.
Si a lo largo de un tiempo hay coincidencia, el lector girará, una y otra vez, un cheque en blanco como gesto de confianza. Si existe decepción, verá entonces de retirarlo o mantenerlo en observación durante el tiempo que considere necesario.
Así de complejas y maravillosas son las relaciones que se tejen entre los lectores de diarios y aquellos autores que dotan de prestigio al contenido de sus páginas.
Se me viene a la memoria la imagen de mi padre. Un lector voraz patológicamente neurótico, de esos que pueden llevar con gusto, de manera simultánea, la lectura de dos y tres libros. De esos que esperan los domingos sólo para renovar el ritual de buscar tres diarios y un par de revistas que, como solía decir él, “realmente valgan la pena”.
Hasta el día de hoy no puedo encontrar en mi memoria una imagen de mi padre que no esté asociada a la lectura o al comentario obligado que le despertaba cada texto que ponía ante sus ojos. Tuvo la suerte de vivir también en una época donde en Argentina los obreros leían. De pequeña, allá por la década del ochenta, no entendía muy bien cuál era la razón que lo llevaba a comparar, en un mismo día, a El Clarín, Página /12 y La Voz del Interior, más revistas porteñas memorables como El Humor o EL periodista.
“Este diario es un pasquín”, me solía decir en términos implacables. Pero sólo por el artículo de “fulano de tal”, vale la pena comprarlo. Con mi madre solía enredarse en discusiones riquísimas, analizando el matiz ideológico de cada nota o artículo bajo la firma de un zutano. Mi madre era partidaria de valorar también cierta belleza literaria, a la hora de dejar sentada un punto de vista en una columna. Mi padre, en cambio, exigía claridad y honestidad política frente al análisis de los hechos. En ocasiones, tras la lectura de a un artículo, solía comentar en tono de aprobación: “Viste con la claridad que te explica un hecho tan complejo”. Ninguno de los dos creía en la supuesta objetividad periodística. Sabían que dentro del oficio existe siempre una buena cuota de manipulación a la hora de narrar una noticia. Tal vez por esa tradición de militantes que ambos mantenían bajo cierta clandestinidad. Cuántas veces fueron ellos, o sus compañeros, protagonistas de hechos antes los cuales, más tarde, las crónicas de los diarios exhibían abismos o serias distorsiones frente a lo acontecido.
Dentro de la producción periodística, mi padre, como lector, era un excelente rastreador. “Hay que buscar las plumas honestas”, me decía. Y hasta se daba la licencia de llamar por el apodo a los periodistas que le resultaban de su agrado.
De ahora en adelante, los lectores de La Voz del Interior no podrán disfrutar, como lo hacía mi padre, de los artículos de opinión de “Enrique Lacolla”. Ya no podrán levantar o bajar el pulgar frente a las columnas de Quique, como solían llamarlo sus lectores más fieles. No podrán leer, al menos en las páginas de este diario, lo que su pluma escribía con la ya escasa virtud de explicar de manera sencilla y honesta, la complejidad de los hechos.
(….)
Y uno, como simple lector de diarios, como alguien que hurga más allá de la realidad, se quedará rumiando la bronca o el sabor amargo de no llegar a conocer nunca el nombre ni la cara de los censores. De no poder descifrar el potaje previo, los tejes y manejes que se cocinan en las redacciones de una publicación, hasta que finalmente el artículo de un fulano cobra luz verde.


RAM

Especial para Córdoba sin Jorge.